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01/08/2010
Página andaluza de los trabajadores de la Sanidad Pública
E L R I N C O N

C O C T E L E R A

LEONES Y GACELAS: DISERTACIÓN SOBRE EL PODER Y LOS SINDICATOS

Enviado por Mylagros* el 22/05/2005


Todo empezó, como ocurre casi siempre, al salir de clase.

-“¿Tomamos un “algo” en la cafetería?

La pregunta se la dirigí a Paco “Casanova”, profesor de Paleolítico en el Departamento de Prehistoria. Así lo llamaban sus alumnos cuando llegué a la Facultad, por su éxito entre el público femenino. Terminarían llamándolo “Escorpión”.Por supuesto, a instancias mías.

Bajamos la escalera charlando sobre las incidencias surgidas en la última excavación romana en el Albaycín árabe granadino. El tema derivó hacia la capacidad de adaptación e integración de diferentes etnias en culturas que les son ajenas y de ahí, pasamos a comentar el llamado “Experimento VIRUNGA”.

Yo mantenía que la teoría del conocimiento antropocentrista o sociocentrista era un error para la percepción absoluta de la experimentación antropológica. Me fundamentaba en las investigaciones de Jean-Claude Armen (alias Auger) sobre los niños ferinos.
Él, por supuesto, todo lo contrario. Eso lo hacía sistemáticamente, estuviera de acuerdo o no con sus propias afirmaciones. Se trataba de llevarme la contraria a ultranza: antes el ridículo que coincidir con mis opiniones.

Después del pulso dialéctico en el que habíamos acabado siendo el centro de atención de nuestros colegas, cuando ya lo tenía “contra las cuerdas”, soltó su “frase-puntilla” preferida:

-“Si te crees lo que estás diciendo, vete una temporada con los masai y a la vuelta me traes las pruebas”.

“Ellos” se rieron. “Ellas”, nosotras, empezamos a buscar una respuesta.

****************************

Si aquella conversación en la cafetería no hubiera tenido lugar, seguramente tampoco habría prestado atención a los folletos que aquella mañana encontré sobre la mesa de mi despacho. La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía “invitaba” a los profesores del Departamento a presentar un proyecto que integrara a la Universidad en el Experimento Virunga.

Como una autómata, sin pensarlo dos veces, me senté delante del teclado del ordenador y empecé a darle forma a lo que podría ser mi billete para “irme con los masai”.En dos semanas tuve la respuesta: Cinco millones de pesetas y dos de los Land Rover del Departamento.

Proyecto “Virunga”, con “V” de venganza. Todo iba sobre ruedas, excepto…que Paco “Casanova” era el único profesor en el Departamento capaz de dirigir la dichosa expedición. Yo, de Jefa. Él, ¿de Director? La situación podría resultar explosiva: Yo, dinamita.Y él, fumando.

Pero lo necesitaba. Se lo planteé. Después de varios whiskis aceptó. Después de varias tilas, cerré el trato.

Y nos fuimos a Kenya.

En Kili nos integramos en el equipo multidisciplinar del doctor Manfred Schülten, concretamente en el grupo denominado “Njaru”, “demonio del frío” en swahili, cuyo nombre unido al de la localidad, sirvió para designar a la gran montaña que presidía nuestro campamento: el Kilimanjaru.

Fueron muchas las miradas “njaru” que me dedicó “Casanova” durante esos días, al verse implicado en una investigación zootrópica que nada tenía que ver con el estudio de la industria lítica sobre el Paleolítico africano que él había creído venir a realizar a Kenya. Todas las noches lo veíamos meterse en su tienda, jurando y perjurando en swahili que al día siguiente, sin falta, regresaba a España. Mi corazón, al contemplarlo en ese estado de desconcierto, saltaba con la alegría de las danzas masai.

El estudio de Schülten exploraba las posibilidades de CONTRARESTAR EL DAÑO que grupos cazadores NORTEAMERICANOS y safaris masivos EUROPEOS estaban produciendo en Virunga. Los búfalos, por ejemplo, así como otros enemigos naturales de los leones habían desaparecido prácticamente. Sin embargo, estos félidos habían aumentado peligrosamente su número, en detrimento de la población de cebras y gacelas, que estaban prácticamente en fase de extinción.

El científico alemán había desarrollado las teorías de Jeen Claude Armen y del Doctor Jean Itard sobre la integración interzooantropica. Es decir, LA ADOPCIÓN POR PARTE DE ALGUNAS COMUNIDADES DE ANIMALES DE OTROS INDIVIDUOS DE ESPECIES DIFERENTES Y POTENCIALMENTE MAS DEBILES.

El caso de algunos niños feridos como el de la pequeña de diez años del poblado de Sogny (s.XVIII) o el niño salvaje del Aveyron (1800) criados por animales en la Campiña francesa, el “niño gacela”hallado en el Sahara español en los años setenta (Dayli Miror, 1/FEB/1.971), la muchacha descubierta por su compatriota Von Feuerbach criada por una porqueriza que emitía gruñidos como los cerdos y le costaba desplazarse como un ser humano, el de las hermanas Amala y Kamala en la India amamantadas por lobos…Estos y tantos otros ejemplos , hicieron pensar a Schülten en la posibilidad de criar juntos a leones y gacelas.

Con estos fundamentos teóricos propuso a los distintos gobiernos que formaban el Parque la puesta en práctica de sus ideas. Se trataba de facilitar la comida necesaria a los leones para que estos perdieran progresivamente y desde cachorros, su instinto de cazadores. No se haría lo mismo con las gacelas, que tendrían que buscarse el alimento por sí mismas, ya que no ponían en peligro la existencia de otros animales.

Dentro de un régimen de semilibertad, cachorros de leones y gacelas convivían juntos. Al principio la integración parecía un hecho. Cuando una sequía produjo ciertas restricciones en las raciones del alimento para los leones, los suministradores del parque empezaron a observar la “desaparición” de algunas gacelas. Las primeras que se extinguieron fueron las menos integradas en el grupo de los leones. Luego, progresivamente, los grados de afinidad de estas decidían la selección.

El desastre fue total. LOS LEONES NO HABÍAN PERDIDO SU INSTINTO DE CAZADORES y recurrieron a él ante la falta de medios de subsistencia. LAS GACELAS, CONFIADAS, SÍ PERDIERON SU CAPACIDAD DEFENSIVA. Eso facilitaba su captura a los leones.

Estábamos desolados. LA POSIBILIDAD DE UNA CONVIVENCIA ENTRE CONTRARIOS, ENTRE OPONENTES, HABÍA RESULTADO UN FRACASO dada la voracidad y el natural instinto depredador de los leones. Eso influyó, no se bien porque mecanismos de asociación, en nuestra visión sobre la llamada “cultura de occidente”.

Pensé en nuestras “Administraciones-León”. Pensé en nuestras “Asociaciones de Ciudadanos-Cebra”. Pensé en nuestros “SINDICATOS-GACELA”

Si en un momento dado, el Parque actuó como una gran infraestructura de Poder, encargada de la redistribución de los alimentos, ante la falta de recursos naturales, NO SUPO GESTIONAR EQUITATIVAMENTE la riqueza. Para mantener el equilibrio de la población a su cuidado, debería haber brindando MAYOR PROTECCIÓN A LAS GACELAS.

Pero el “Parque-Poder” tiende que favorecer a los que facilitan su existencia, a las especies más vistosas, a las que asumen mayor protagonismo,a las que atraen la riqueza:Leones,safaris…¡Dólares!
Está claro, pues, que los “leones-políticos” ganaron ante el Poder la batalla a las “gacelas-sindicatos”.

Por esa afinidad de fuerza que mantienen entre sí los que se insertan en los círculos de gestión y control del entorno, a pesar de que los leones siempre han estado dotados de mayor capacidad de defensa, siempre resultan las incautas cérvidas las grandes víctimas de la justicia social que ejerce el Parque-Poder.

EL PODER INSTITUIDO JAMÁS PERMITIRÁ QUE SE INSTALE EN SU SENO NINGÚN ELEMENTO QUE TENGA CAPACIDAD DE DESTRUIRLO.
Nadie deja entrar en su casa a alguien con la fuerza y la intención de poder echarlo de ella.

De su fuerza sapían los leones, cuando “permitieron” a las gacelas que se les aproximaran. Tenían muy claro que para ellos no constituían ningún peligro.

De su fuerza saben las Administraciones Públicas cuando permiten que ALGUNOS Sindicatos se acerquen a ellas.

El Poder, las Instituciones, jamás dejarán que participen en la toma de decisiones grupos sociales o “Sindicatos-LEÓN” con capacidad de restarles privilegios. Eso tendrían que CONQUISTARLO esos sindicatos CON LA FUERZA QUE DA EL GRUPO.

Si acaso, permitirá la entrada en sus círculos de algunos “cérvidos” con la idea de engañar, con esa falsa imagen de convivencia, las expectativas del resto de la población. Pero teniéndolos siempre absolutamente controlados.

Conscientes de que el criterio de selección para elegir las piezas de caza de los leones pasa por el grado de afinidad y de no interferencia en sus territorios de privilegios, algunos "Sindicatos-gacela" RENUNCIAN vergonzosamente a su condición como especie, haciéndose invisibles ante los ojos de sus enemigos naturales, con una absoluta FALTA DE CRITERIOS REIVINDICATIVOS, limitándose a negociar “al alza” las propuestas que la Administración, desde el Poder, plantea.

Suelen ser gacelas grandes, poderosas, que al ver su perfil distorsionado por algún espejismo de la selva, han llegado incluso a CREERSE que son “leones-administración”. Destacan especies como la “Gazella ugtaria” o la “Gazella ccoomisionensis”.

Se han generado también perfiles nuevos en la psicología animal de las “gacelas-sindicatos”: las hay aspirantes a ocupar el sitio protegido de las privilegiadas (Gazella dama csitensis”, la hay críticas dentro del grupo de las privilegiadas (Gazella libérrima cegetae”), cervicentricas, colaboracionistas, incipientes…Hay incluso sindicatos-gacela, que desde la seguridad que da la oposición, critican destructivamente la conducta de las gacelas integradas.

¿Existe algún “sindicato-gacela” capaz de creerse que un “león-administración” le va a permitirle interferir en sus decisiones, si el Sindicato en cuestión no se ve respaldado por la fuerza y la presión con que le dota el apoyo de su especie? Pues hay algunos que parece ser que sí.

Los “sindicatos-gacela”, con una integración vergonzante, están perdiendo su instinto de conservación, quedándose desprovistos de su única fuerza: el poder del grupo. Han perdido la capacidad de reconocer a sus depredadores naturales. Actúan como una “leal oposición” de la Administración sin ser conscientes de que forman parte de ese Corpus. Son la sombra controladora y controlada de los desmanes institucionales, son la “doble administración” necesaria para que la Administración contente y someta al ciudadano.

No es bueno, a la vista de lo que parece demostrado por el Experimento Virunga, MEZCLAR LEONES CON GACELAS. Eso, contemplado, desde el punto de vista de las especies más débiles, claro.

Por lo que respecta a nosotros, las vivencias a la sombra del Kilimanjaro nos cambiaron totalmente.
Francisco trabaja actualmente en la Asociación “Dian Fossey”. Yo he iniciado una investigación sobre la jerarquización de las clases cazadoras en la sociedad masai. Hemos alquilado – como hiciera la baronesa Isak Dinesen- una granja en África. Trataremos de resistir, como ella hizo, los embates del Sistema. Nosotros vamos a quedarnos. Vamos a intentar hacer posible la teoría del profesor Schülten. Intentaremos, por todos los medios la experiencia personal de que convivan pacíficamente, por lo menos, un león y una gacela.


Nairobi,22 de Mayo de 2005


M*


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